El morocho estaba esperando que su compañero volviera de la última
misión a la que lo mandaron, sabia que volvería muy cansado y es por ese motivo
que busco un hotel en donde pudieran relajarse, pago una habitación y llevo a
su compañero y amigo hasta allí. Comenzaron a hablar, se preguntaron como estaban
y comenzaron a hablar del nuevo plan, de un emprendimiento que les daría buenas
ganancias pues es lo que buscaban hace mucho, para poder dejar el ejercito y
estar con sus familias. Ellos cerraron el trato, pero de otra forma, ellos no
se dieron la mano, ellos prefirieron saborear sus cuerpos, disfrutar de sus
pollas y romperse el culito como si no hubiera un mañana, se llenaron de
lechita.

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